viernes, 8 de octubre de 2010

No hay como el moco de pavo, limpio inofensivo…

El moco, siempre presente, es el motivo de este recordatorio.
Moco: sustancia pegajosa que quién más quien menos tuvo o tiene en su haber. Secreción que no respeta sexo, edad ni condición social. Exudación molesta e impertinente que se da cita en la nariz infortunada sin aviso ni recato. 
El moco, como todo disgusto endémico, tiene su recetario de cómo desprenderse de él, y cada individuo, a lo largo de su vida, elabora el método adecuado para su expulsión. 
Si se trata de moco fluido, el pañuelo es una opción civilizada... 
Aunque hay tipos que lanzan el contenido de sus narizotas ayudados por los dedos índice y pulgar, para luego desprenderse de  los restos gelatinosos con rápido frote en los pantalones, o a veces, si la nariz queda algo chancha, una caricia en la tela del pulóver que cubre el antebrazo le soluciona el problema. 
También existen los individuos que aspiran fuerte y se lo comen.  Sí, ya sé que es un asquete, pero es así, observa y verás que es cierto. 
Ahora, si los mocos endurecieron en el recinto olfatorio y nos molestan como la gran siete, ese es otro problema, que por supuesto, demanda otras soluciones.
Para estos menesteres, hay personas disimuladas, que nuca lo harían en reuniones sociales, misas o velatorios, ellas sacan lo que hay que sacar en la intimidad de su baño, el de la oficina, o el auto.
Otras, abiertamente se hurgan la nariz así estén al lado del Papa, el ginecólogo, o proctólogo, hasta encontrar el pedacito buscado donde fuere que esté, sin recato ni escrúpulo… Y en muchos casos, hasta parecen gozar de la faena. 
Y por último tenemos a los más cerditos, los que lo pegan bajo el pupitre, la mesa familiar, o, simplemente haciendo un bodoque lo disparan hacia cualquier sitio, que puede ser el sofá de enfrente, la heladera, el vidrio de la ventana, o por qué no, el plato de sopa del abuelo.  
Y si don Francisco de Quevedo dijo “En la nariz se le columpia un moco”, yo agrego que hay tipos que “En la nariz se le columpia un moco” y ni se mosquean. 
Arnaldo Zarza, no el que está arriba.
Próximamente: Homenaje a "La guerra gaucha"
El film de Lucas Demare.
En estos días: capítulo XI de "La mansión satánica"

martes, 5 de octubre de 2010

                La mansión Satánica
                      Capítulo X
Viernes 13, hora, 19, 55… Hospicio “San Valentín”, San isidro.
Llovía torrencialmente, como en toda la ciudad. Los internos cenaban. Los enfermeros remoloneaban jugando a las cartas, al dominó, o mirando por las ventanas, cruzadas de gordos barrotes metálicos, como el mundo se venía abajo.
Los pabellones donde albergaban a los peligrosos no tenían horarios específicos para las comidas. Un pasillo estrecho y largo, alejado del casco principal del hospital, conducía a las mazmorras donde pasaban sus días los irrecuperables. Algunos atados a los camastros, otros, sueltos en los calabozos de 2 por 3 metros, desprovisto de mobiliarios.
La habitación 33, como pomposamente llamaban al cubículo de paredes descascaradas y piso de cemento, albergaba al coloso rubio, quién sentado sobre el colchón de estopa asentado sobre el húmedo suelo, miraba fijamente la nada.
Jeremías tenía treinta años y estaba totalmente loco, aunque no parecía. Fue este el detalle que le permitió por mucho tiempo permanecer libre. Era un sujeto que podía engañar fácilmente a quién no lo conociera, pues su voz dulce y trato amable, cuando no estaba en crisis, hacían que la gente le tuviera afecto, como si fuera un niño desprotegido.
Pero Jeremías tenía la manía de matar, porque sí, sin motivo alguno, le gustaba matar.
Aunque los arranques de furia no eran constantes en él, sucedía cada tanto, sin motivos aparentes, y no duraban más de cuatro o cinco horas, las suficientes como para dejar un tendal de víctimas desparramadas por doquier. Debido a esa conducta ciclotímica, los médicos de la institución tardaron en darse cuenta que el interno 1234 era una bomba de tiempo en potencia. Pero por suerte ya estaba todo solucionado, había que aislarlo, medicarlo y ya no causaría problemas.
Hacía pocos días lo habían trasladado de la unidad de cuidados intensivos, donde estuvo sometido a todo tipo de inyectables, baldes de agua fría, electroshocks, patadas, trompadas y otras delicias de la medicina moderna. 
Por supuesto, los médicos no presenciaron cuando los muchachos se tomaron venganza por los compañeros descuartizados a manos del gigante de mirada angelical.
Matilde, la enfermera jefe de la noche, era una mujer de carácter fuerte e inmune al miedo. De unos cuarenta años, delgada, musculosa, no mal parecida. Fue ella quién dominó a Jeremías luego que este le cortara el pescuezo de un navajazo al guardia con quién jugaba al “royal ludo”.
Los compañeros del infortunado fueron incapaces de acercarse al rubio, que en estado salvaje revoleaba el cortante.
Matilde, esperó paciente un descuido, y cuando se produjo, saltó sobre él como un felino inyectándole una dosis de tranquilizante capaz de dormir a un elefante.
Meses después, cuando decapitó con un machete al cocinero, solo tuvo que hablar con él para que le entregara el arma y llevarlo dócilmente a su nuevo encierro, donde, como dije antes, los compañeros de los difuntos aprovecharon para vengarse de él.
Matilde, que no participó de esos actos, aunque los miraba por la rejilla de la puerta, sin embargo, lavaba sus heridas y le llevaba comida, de la buena. ¿Qué extraña relación había nacido entre la enfermera jefa y Jeremías?, nadie lo sabía, ¿cómo lograba dominarlo?, tampoco se sabía, y ella no daba explicaciones.
Lo que tampoco nadie sabía de Matilde; es que pertenecía a una secta de servidores de Satanás.
La puerta de la habitación 33 chirrió al abrirse en un breve descanso de truenos y relámpagos. Jeremías siguió mirando el ventanuco enrejado que daba al patio. La tenue luz de la lamparita colgada en el techo proyectó la sombra de la enfermera jefe sobre el gigante. Éste giró la cabeza en dirección a la de ella, que poniéndose en cuclillas, quedó a su altura.
Se miraron por un rato, luego ella habló, y  mientras lo hacía le acarició el rostro. Los ojos celestes del joven parecían llenos de amor. 
Matilde desenroscó la tapa de un pequeño frasco, metió dos dedos en él, y con ese ungüento pintó dos circulitos a cada lado de la frente de su protegido.
La luz blanquecina del rayo se metió por la pequeña abertura de la pared proyectando los barrotes en forma de cruz sobre la celda. El rostro de Matilde sufrió un cambio abrupto, fue breve, no duró mucho, sus hermosos rasgos trocaron a los de una vieja horrible. Él no cambió de expresión, la seguía mirando arrobado. Cuando el trueno llegó, ya había pasado todo, ella era la misma de siempre, le dio un beso en cada mejilla, le entregó una vaina larga de cuero y se retiró dejando abierta la puerta.
Jeremías no tuvo problemas para salir al exterior, al gran parque arbolado donde en los días propicios retozaban los internos a la luz solar.
Alberto, un compañero de infortunio, con quién había jugado al dominó en más de una oportunidad, lo vio venir hacia el murallón  donde estaba embebiéndose del temporal.
Alberto dejó de hablar con el ser imaginario y con sonrisa de oreja a oreja caminó hacia quién creía su amigo.
El machete que surgió de la cintura de Jeremías y se elevó al cielo brilló con el destello de un rayo lejano. Alberto siguió sonriendo después que su cabeza se separara del troco. El machetazo fue milimétrico, el corte, perfecto. La cabeza botó dos o tres veces en la grava para luego rodar por una colinilla hasta un gran charco. Alberto seguía sonriendo.
Jeremías limpió el machete en el pasto mojado, lo envainó, y antes de trepar al árbol por cuyas ramas se deslizaría a la calle contigua, dijo:
-Chau.
Una “trafic” lo esperaba abajo.
La propiedad de los Ferguson estaba amurallada, y en la parte superior, electrificada.
 La trafic estacionó muy lejos del portón de entrada, en un paraje donde ni vecinos había. De su interior salieron tres personas, una de ellas subió por la escalera que levantaron en el techo del vehículo hasta alcanzar los postes de energía eléctrica zonal.






Con una pinza, el tipo de manos enguantadas cortó como si fuera manteca el grueso cable de la red domiciliaria. Se hizo la oscuridad, solo interrumpida por los rayos que de tanto en tanto daban una imagen siniestra a la propiedad.
El hombre que cortó los cables bajó e inmediatamente orientaron la escalera para apoyarla en el muro. 


Jeremías subió, pero antes, la jefa de enfermeras del hospicio le puso una cadenita al cuello, de la cual colgaba una medalla con el grabado de la cifra 666, o 999, según como se la mire. Inmediatamente después le entregó un paquete que se lo puso en el bolsillo del piloto de goma amarillo que tenía puesto y le dio un beso de despedida en la mejilla.
El coloso rubio se descolgó de la soga para pisar la propiedad de los Ferguson y caminó derecho hacia su primer objetivo.
                                        Arnaldo Zarza
Próximamente: Homenaje a "La guerra gaucha"
El film de Lucas Demare.
En estos días: capítulo XI de "La mansión satánica"

miércoles, 29 de septiembre de 2010

AVATAR

Ayer vi el espectáculo audiovisual más impactante de mi vida. 
                                  AVATAR
Se trata del reestreno de la película rodada en digital 3D, por James Cameron.



De chico había visto films en 3D, “Museo de cera”,  “El fantasma de la rue morgue” y otras...
 Fueron experiencias impactantes, aunque pasajeras. Recuerdo el murmullo de la Gente cuando de la pantalla se nos venían encima cuchillos, piedras o pelotas de pin pong y nos agachábamos para evitar el impacto. ¡Qué risa luego del susto, cuando te dabas cuenta que no eras el único que había caído en la trampa!
 Otros tiempos, otra inocencia.

El 3d de esa época era bastante imperfecto, pero sirvió como entretenimiento pasajero de una generación.



Lo de AVATAR es otra cosa: Por un lado se puede analizar la película en sí, por otro los personajes, efectos y fondos creados por computadora, y finalmente la realización en 3D.

Los fondos, me refiero a la escenografía, no solamente son bellos, creativos y espectaculares, también te dan la sensación de ser reales y estar al servicio de la historia.
El efecto 3D está bien dosificado, no son todos trucos para que digas: Hooo, se me viene encima esto o aquello, aunque en los momentos necesarios los hay.
Casi siempre te sentís dentro de la escena, como si estuvieras compartiendo las maravillas selváticas de
Pandora, la luna del planeta Polifemo, habitada por los gigantes azules Na´vi, allá por el año 2154.
Se trata de un planeta de indescriptible belleza, y de gente esencialmente buena. El conflicto es el eterno del género humano, el de los hombres ambiciosos y sin escrúpulos, y el de los pueblos sojuzgados. Alguna semejanza con la conquista de América, o la guerra de Vietnam tal vez se le pueda encontrar.
Creo que AVATAR marca un antes y un después del cine tradicional, no me refiero al film en sí, que puede gustar más o menos, me refiero al espectáculo en general.
Es una película que parece increíble sea una película. Los personajes,  Neytiri, Jake, Grace, Eytukan, credos en 3D a partir de modelos humanos, a algunos de ellos los vemos en la doble función de humano y Na´vi, no tienen nada que ver con todo lo anteriormente hecho en programas 3D.
En estos no existe la típica rigidez de los rostros digitales, sonrisas de marionetas, ni las pisadas y movimientos falsos, como, por ejemplo, “Final Fantasy”, film que marcó una época y que asombró a más de uno.
Es increíble cómo hasta en los mínimos detalles es placentero ver este espectáculo: No hay motas de polvo ni rayas en la pantalla, todo es limpio y transparente, y hasta los subtítulos te los ponen en sitios donde no molestan, y el sonido, por supuesto, impecable.
Y así fue, me senté en la cómoda butaca del cine, ¿será cine todavía, sin celuloide, o acetato?, y me sumergí, como dije al comienzo, en el espectáculo audiovisual más impactante de mi vida.
 Pensar que cuando saqué las entradas lo hice más como una obligación de ver lo último en creación 3D, y me encontré con una obra de enorme dimensión.
"James Cameron", como diría Andrew Sarris: Seguramente está en “El Olimpo de los directores”.





Arnaldo Zarza





Disculpas por el capítulo X de "La mansión satánica"
Se publicará en estos días.

jueves, 23 de septiembre de 2010

   CASABLANCA
   Trailer homenaje


Casablanca from arnaldo zarza on Vimeo.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Tócala de nuevo, Sam.

                   CASABLANCA
                         -Reseña-   
                      última parte III
         Algunas curiosidades y frases ingeniosas.
En una ocasión, Bogart fue llamado por Curtiz para llegar al balcón del café y mover la cabeza lentamente. Bogie le preguntó a Curtiz que era lo que el buscaba: “No haga tantas preguntas, parese allí y cabecee.” Le respondió el director.

Más adelante Bogart descubrió que en esa toma había estado “escuchando” el himno nacional francés, La Marsellesa, en uno de los momentos más emocionantes, no románticos de la película. ¿Será cierto?


Dicen que debían poner una plataforma en las escenas de Ingrid y Humprey, debido a la baja estatura de este. Sin embargo, si miran esta fotografía, no parece haber tal diferencia, a pesar de que Humprey está un poco delante de ella. 
- Louis Renault, el prefecto de policía, le dice al Mayor Strasser: 
 "Rick es un hombre del que si yo fuera mujer me enamoraría"
Fuerte para la época, ¿no?






En otro momento el Mayor Strasser le pregunta:
 -¿Cuál es su nacionalidad?
Y Rick contesta:
- Soy borracho.



Yvonne, una miga de Rick, le pregunta con cierta intención:
 -¿Qué harás esta noche?
Y Rick le responde con cinismo: 
-No hago planes con tanta antelación.
Y por supuesto la famosa:
-Este puede ser el principio de una gran amistad.- Dicha por Rick, cuando ya no hay nada que decir… 
 Pero la frase emblemática para el recuerdo es:
-Siempre tendremos a París.- Dicha por Rick.    


Finalmente. ¿Quién no ha tarareado alguna vez “El tiempo pasa, As time goes by o Según pasan los años”, como también se la conoce?
¿No?... Bueno, cuando vean la película tal vez lo hagan.





-Este escrito es el fruto de la recopilación de datos sacados de internet,  publicaciones varias y apreciaciones propias.-
                                                              Arnaldo Zarza.




                                      -Elenco-
Humphrey Bogart.         

 Richard 'Rick' Blaine.


 Ingrid Bergman.         


                                                      Ilsa Lund. 


                                               Paul Henreid.          


                                                   Victor Laszlo. 


                                                   Claude Rains.     


                                                       Captain Renault.






                                                      Conrad Veidt.           


                                                   Major Strasser.


                                                  Sydney Greenstreet.-       



                                                        Signor Ferrari.


                                                        Peter Lorre.       



                                                      Ugarte 
                                                     
                                                        Dooley Wilson
                         

                                                         Sam

                                                     Director



                   

 Michael Curtiz. 



Mañana, Trailer homenaje a

 CASABLANCA.





Domingo 26 de septiembre del 2010


Capítulo X de 


LA MANSIÓN SATÁNICA