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viernes, 14 de enero de 2011

"Un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la Humanidad"

                                     Potpurrí.
            Un atleta puede correr a unos 30 o 36 Km la hora. 
            Un  guepardo, o chita, a 120 Km/h.
           Un caballo de carrera puede alcanzar los 70 Km/h.
            El león africano puede llegar a los 58 km/h. 


Un un gato,común y silvestre  puede desplazarse a 48 km/h. 




Un elefante, aunque parezca increíble, alcanza los 40 km/h.





El pez aguja 100 km/h.
                                               El avestruz 65/70 km/h.
                                  Un ciclista en competición, unos 60 Km/h.
Todos, por por un breve lapso.


Un automóvil, 120/130 Km/h, permitidos en autopistas.








Un tren de alta velocidad va a más de 250 Km/h, algunos han llegado a 500Km/h .


Avión de linea casi 1000 Km/h.



Avión de combate 2000 Km/h. 




El récord de velocidad en tierra lo ostenta un vehículo de nombre Thrust SSC, propulsados por dos turbinas Rolls Royce Spey 202, de 110.000 CV, sacadas del avión de combate McDonell Douglas F-4 Phantom. 
Rompió la barrera del sonido: 1227 Km/h, (Match 1,016), en el desierto de de Black Rock USA en el año 1997.
Lockheed SR-71 es el avión tripulado mas veloz del planeta, con 3.529,56 km/h (Mach 3,35)
El vión de EE UU. experimental X43-A, no tripulado,  alcanzó los 11.265 kilómetros por hora, casi 10 veces superior a la del sonido.
Los transbordadores espaciales giran en torno a la Tierra a 28000 Km/hora.
Para ir a la luna, en 1969, la Apollo 11 fue impulsada por el gigantesco cohete Saturno V, que para escapar a la gravedad terrestre debió llegar a una velocidad de 11,2 Km/s, unos 42000 Km/h. Los tres astronautas recorrieron casi 400000 Km en tres días.


¿Quién se acuerda de los segundos? 


¿Cómo se llamaba el que bajó de la escalerilla para posar sus pies en suelo lunar luego que Neil Armstrong lo hiciera?
Edwin E. (Buz) Aldrin.  
Arriba, en la nave madre, quedó  Michael Collins, esperando que sus compañeros estiraran las piernas durante 32 minutos, en ese desolado mundo gris, donde las estrellas no titilan en su negro cielo. 
Que loco, ¿no? Unos tipos que pudieron caminar por la luna. Creer o reventar.
Armstrong, el elegido para la posteridad, se llevó en la manga un pequeño discursillo:
"Un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la Humanidad".
Buzz Aldrin, al que cuesta recordar, dijo que vio un ovni durante la aproximación a la Luna. ¿Por qué no creerle al viejo Buzz?
Cinco alunizajes después, la Apollo 17, se terminó la carrera espacial.
Abajo, aquí en la Tierra, para muchos la imagen de la luna sigue generando poesía.


La velocidad promedio de translación de la Tierra alrededor del sol es de 106000 Km/h, y tarda 365 días y un piquito en rodearlo.





La velocidad del sonido en nuestra atmósfera es de 1.234,8 km/h.




La de la luz en el vacío, casi 300000 Km/s. La mayor que existe en el universo conocido. Es tan grande su velocidad que los 30 Km/s de translación de la Tierra casi da pena.
Las distancias entre planetas, soles y galaxias son tan extensas que para medirlas se recurre, como unidad de medida, a la distancia que recorre la luz en segundos, minutos o años, y para graficarlas en papel se debe usar escala logarítmica, de lo contrario los dibujos no entrarían en ningún cuaderno.
Así, podemos escuchar que Alfa Centauri, la estrella más cercana a nuestro sistema solar,  en realidad, conformada por tres estrellas vinculadas por la gravedad, está a solamente a unos miserables 4,2 años luz de distancia, y también dicen que es probable exista un sistema planetario alrededor de estos soles. Y creo, sería muy bueno que fueran habitables, por si tenemos que abandonar de apuro nuestro dulce hogar.
 Si este manojo de estrellas es lo más cercano que tenemos. ¿Se imaginan lo que debe ser un  poco más allá, a unos pocos miles de años luz, donde un puñado de galaxias se cuecen a fuego lento? 
Parece que estamos muy solos en medio de la nada.
Cuando se apague el Sol tardaremos 8 minutos y pico en enterarnos, es el tiempo en que tarda la luz en recorrer el el trecho que nos separa.
A no asustarse, falta mucho, si los cálculos no fallan. 
No va a ser de golpe, aunque como dijo Tu Sam, "Puede fallar".
                                             Arnaldo Zarza

jueves, 21 de octubre de 2010

Ley de MURPHY, la ley primera.

       Ley de Murphy, no de López…
El domingo, desenredando el alargue del cable de la cortadora de césped, poco después del desayuno, donde partí dos o tres galletitas de agua intentando untarlas con manteca, y cuando finalmente logré mi objetivo y se me escurrió de las manos para caer en el piso del lado de la manteca, como corresponde, recordé la invariable contundencia de la ley de MURPHY.

El señor Edward A. Murphy Jr., ingeniero que trabajó para la fuerza aérea de los Estados Unidos a finales de los años cuarenta, observó en esos ya lejanos días, “que algo debe salir mal en algún momento de una acción”.  Y la cosa es así, sin vueltas ni perdón, sin respetar edades, sexo, ni condición social, como el moco*. (*Artículo anterior del BLOG).
Dicen que durante un experimento realizado en la base aérea Edwars, destinado a probar la resistencia humana a las fuerzas G, (gravedad), durante una desaceleración rápida, los instrumentos de medición electrónica instalados en el cuerpo de un chimpancé dieron cero de aceleración durante la prueba. Después se supo que esto se debió a un mal cableado por parte de un ayudante de Murphy. Supuestamente fue ahí cuando Murphy dijo «Si esa persona tiene una forma de cometer un error, lo hará», o tal vez, «Si puede ocurrir, ocurrirá», aunque hay varias versiones de lo que dijo y cómo lo dijo, el caso es que la pequeña frase resultó ser un gran paso para la observación de los pequeños y grandes desastres a los que estamos predestinados a sufrir.
También se puede deducir de este pequeño informe, que la ley de MURPHY, no es una ley, pues su cumplimiento es totalmente aleatorio, y en general de interpretación personal, pero como dicen de las brujas, que las hay, las hay.
Ya desayunado, pongo en marcha la cortadora, pequeña explosión, salta la térmica, debo arreglar el enchufe del cable, la semana anterior había andado lo más bien el maldito alargue, se me hace tarde, tengo que cortar el pasto y preparar el fuego para el asado, es el día de la madre y vienen mis cuñados/as a comer, mierda... tendría que haberlo cortado ayer, como me dijo Ali, pero bueno, ya está, arrancó la máquina. Sin más inconvenientes que pisar una cagada de gato, desparramar otra con la cortadora y cambiar la tanza de la bordeadora enredada con raíces, traigo el carbón. Tal vez fue el apuro, no sé, pero la bolsa se rompió y el carbón cayó sobre las baldosas recién baldeadas, no por mí… Bueno, después todo anduvo razonablemente bien, salvo las mejores fotos fuera de foco.
Hay incidentes atribuibles a la torpeza, el apuro, la falta de conocimiento o a las leyes de la física, y hay otros que  parecen conspirar en nuestra contra por el solo hecho de molestar. Seguramente todos y cada uno de ellos tiene una explicación racional, o tal vez lo tendrá algún día, pero para cada sufriente de estos percances de la vida cotidiana, hay veces que estos trastornos más se asemejan a un hechizo que a causas naturales.
Yo, por ejemplo, tengo este destino inevitable de dicha ley; al llegar a una caja de supermercado, una vez hecha la cola de diez o más personas y próximo al cajero salvador, se termina el rollo de la máquina registradora, o al sujeto a quien cobran en ese momento le rechazan la tarjeta de crédito, o se olvidó de pesar algo, o… Ya casi estoy resignado.

¿No te ha pasado de esperar vanamente un colectivo, y ya cansada/do, vas a la parada próxima a tomar otro, y, a mitad de camino llega el que esperabas y el otro?



¿Y cuándo llaman por teléfono y hay que anotar algo, funciona el bolígrafo que escribía lo más bien un rato antes?

¿Y la computadora, este artefacto que hace y deshace nuestras vidas cuando y como se le antoja?
La computadora en sí es un aparato misterioso y creo que valdrá la pena tratarla más profundamente en otra ocasión. Pero sin entrar en detalles como el WINDOWS y otros males necesarios, la “COMPU” es un ente que no siempre repite la misma acción al mismo pedido, y pareciera que cobra vida propia en momentos clave de nuestras vidas, y no precisamente para hacernos un bien.
¿Quién no tiene encima el recuerdo de pequeñeces tontas que nos complican más o menos la vida a cada instante?

¿Por qué entre tantas baldosas de la calle tengo que pisar la floja que moja mis tobillos?
¿Por qué hay aparatos que solamente andan cuando se les antoja?





¿Por qué se corta la luz antes de salvar un texto o una edición en el PREMIERE, por qué el día que decidí sacarle la batería a la NOTEBOOK?
¿Por qué no andaba la licuadora hace unos minutos, y cuando pedí auxilio, tocaron el mismo botón que yo había re-toqueteado y el aparato licuó tranquilamente la banana con leche?
¿Es necesario que se te caiga al subir al colectivo los diez centavos que completan el monto del pasaje?
¿Por qué nos toca la misma película cuando vamos y volvemos de un viaje? Me pasó con “Mi casamiento Griego”, que para la ida estuvo bueno, pero al volver… Hummmm, encima no tenía sueño.
Y así hay miles de preguntas y otras tantas respuestas que nunca terminan de satisfacer.
Me pregunto, ¿dónde van a parar las medias del par que no encontramos por ningún sitio?, ¿habrá algún arcón secreto del espacio-tiempo que las chupa por el mero hecho de reírse de nosotros, cuidando que siempre quede una de muestra?
Como final les dejo un comentario sobre anécdotas de la ley de MURPHY que leí en un BLOG y me pareció simpático. Lo escribió alguien, no es ficción.
Sic.
-El día que estás solo en casa y quieres hacerte una pajilla te cortan el hinternec.
                                                            Arnaldo Zarza
Próximamente: Homenaje a "La guerra gaucha"
El film de Lucas Demare.
y La mansión satánica: capítulo XII