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Una tardecita del año 75, charlando con mi jefe, Mario Keudell, me contaba anécdotas sucedidas en una pulpería de su pueblo, San Pedro, Provincia de Buenos Aires.
- La pulpería de don Gutierrez hacía cruz con la ferretería del "tarta" Leguizamón, me dijo, y luego de sopesarme unos segundos, preguntó:
-¿Sabe lo que es en cruz, no?- Y sí, yo conocía el término porque cuando era chico, mi abuelo, parientes, y amigos de mis parientes lo usaban asiduamente.
Y nos pusimos a hablar de las muchas palabras que se habían dejado de usar en relativamente pocos años, tales como " petit poa", palabra con la que se conocía en la "Asunción" de los años 50 a las arvejas en latas.
Hoy veo en algún sitio de INTERNET que su nombre es "PETIT POIS" y son arvejas pequeñas, dulzonas, y envasadas en latas.
Es notable como el idioma cambia sutilmente, y a veces no tanto, con el paso de los años. Las expresiones idiomáticas se van moldeando por necesidades del momento, que pueden ser pasajeras o durar años.
En Buenos Aires, ciudad donde vivo, es el sitio donde escuché y perdí de vista la mayoría de los fugaces latiguillos usados para distinguir situaciones o personas en años pasados.
Hola macho - ¿Cómo estás macho? - Pero, maaachooo - Fue por los años 70, 80, creo, el insoportable apelativo que nos tiramos unos a otros los varones, día y noche, donde quiera que fuere... hasta que un día quedamos hartos, y se terminó. También por esa época, fugaz como ráfaga de viento, se instaló en el lenguaje popular y varonil el mote de "tío", sustituyendo por momentos al "macho".
A fines de los años 50 nacía el término "petitero", que años después se convertiría en "caquero".
Los petiteros pertenecieron a una generación de jóvenes de la ciudad de Buenos Aires que tenían una particular manera de vestir, un poco estrafalaria para le época.
Usaban usaba sacos cortos, ajustados, con dos tajos a los costados, y pantalones bombillas. Si bien tendrían otras virtudes distintivas, su sello distintivo fue la indumentaria, que fue copiada hasta el hartazgo por la clase media.
Encontré una definición de petitero en la web que me pareció acertada:
Petitero, Petimetre de clase adinerada, asiduo concurrente al Petit bar, de la calle Santa fe casi Callao.
Recuerdo cuando "MERSA" estaba de moda, Landrú, el gran humorista, creador de Tía Vicenta, hacía un ranquink semanal de mersas en su revista.
He aquí algunas de esas palabras perdidas o de poco uso que recuerdo, otras las encontré en la WEB.
Bacán, shusheta, atorrante, cafisho, bufoso, pirobar, taquería, cajetilla, orondo, lo más campante, bochinche, boticario, bufa, babieca, badulaque, chamuyo, bagayo, bagre, biógrafo, batilana, betún, bicoca, biyuya, boite, boncha, bochinche, boticario, speaker, tamangos, tarambana, tarro, timbo, traga, ortiva. pánfilo, pazguato, pelandrún pelafustán, pipi cucú, pituca/o, pizpireta, funyi, pretendiente, rascar, relojear, tragasable, vento, viyuya, watercloss, cachar, cafúa, cajetilla, camandulero, canícula, carcamán, habitué, paparulo, chitrulo, pajarón, engrupido, farabute, filo, gaznápiro, galeno, gofio, está gruesa, mamua, morlaco, mercachifle, olfa, percanta.

Y hay más... pero no tengo tiempo de seguir, pues debo ponerle betún a mis timbos, para asistir a la farra de un gomía cajetilla, es allá por Escalada donde se hace el convite, no se si llevar funyi con la canícula encima, o paraguas por si el speaker la pega con la lluvia, por ahí voy en remise, o con a la gilada en bondi, parece que no van minas a la renión de los chomas, es que donde se juntan atorrantes chamuyeros no es bueno que las naifas asomen.
Dice el gurmé anfitrión que vamo a lastrár un pavo, por las dudas fui al boticario por una "sal de fruta Eno", pa no joder al galeno por una simple mamúa. Mañana cuento detalles de la charla morfi y chupi, si no vamos en cafúa al salir de madrugada, muy orondos caminando por el sur, sin notar que estamos ebrios.
Dicen que de la partida serán, Daniel Trajtengartz, Juan Eduardo Tedesco, J.m. Garcia, alias "El Gallego", Ruben Sarraute, Manuel Mora Rodriguez, Eduardo Báncora Alfonsin, Alfredo Cendoya, Andres Araoz, Juan Rinaldi, Santiago Brea, Jose Maria Luperena, Roberto Enrique García Cabrera, habitués de la mesa de Santiago Brea, alias "El Cholo", el Mallmann del sur, y un servidor.
Mi amigo Mario Keudell fue gerente de Promociones allá por los 74, 75. Hace un tiempo que le perdí el rastro.
Arnaldo Zarza
¿Quién no dijo una palabrota , juramento, maldición, insulto, o puteada alguna vez?
¿Quién no se ha sacado las ganas de mandarse una buena puteada cuando no le paró el colectivo en un día lluvioso, o cuando el agua de una baldosa floja mojó la parte oscura de su ser?
¿Quién no ha puteado bajito al no poder decir al jefe lo que se merecía, o mandar bien a la mierda a quién toca el timbre casa cuando dormimos?
Yo no, dijo uno... y sí... la excepción a la regla vale.
El uso de las "malas palabras", creo, merece nuestra atención y discusión, pues esta forma del habla cotidiana, que fue haciendo sus reglas con los usos y costumbres de los habitantes de cada país, ciudad o pueblo del planeta; por lo general, en el ámbito de nuestra cultura no es bien visto, menos aún, si su uso es continuo y desmedido.
Las palabrotas, creo, no son ni buenas ni malas, simplemente son una herramienta más del idioma para exteriorizar nuestros sentimientos.
El decir groserías tiene sus reglas implícitas, que tiene que ver con la parte formal de nuestras vidas, léase trabajo, casas de estudio, o con cierta gente con las que no tenemos confianza; con ellas somos cautos, o directamente desechamos su uso, y seguramente hasta al más puteador de los mortales no se le ocurriría largarse un rosario de improperios en una entrevista de trabajo, durante un examen oral, o saludando al Papa.
Tal vez lo que distinga una puteada de otra sea la ocasión. Hay veces que estos dichos parecen oportunos, y hasta graciosos, en otras resultan repetitivos, chabacanos, aburridos e insoportables.
Hay personas y lugares del vasto territorio de la humanidad, donde el uso de palabras soeces son moneda corriente.
Conozco tipos que no pueden hilvanar más de tres o cuatro palabras sin un " la puta que lo parió" encajada entre ellas.
Es curioso, pero por estos lares, el decir hijo de puta no siempre es un insulto, en muchos casos es un halago, sobre todo entre hombres: Si un amigote se levanta un minón infernal, (léase conquista a una joven hermosa), le decís:
- Que hijo de puta sos Juan, mira lo que te masticás. Y el tipo, chocho de la vida, te sonríe agradecido.
Yo he conocido grandes puteadores, algunos de ellos simpáticos, otros, lamentables, pero así es la vida, no todos tenemos el don de la oportunidad y simpatía, carajo.
Y hablando de Carajo, debo decir que este interesante vocablo sería algo así como el hermano menor de la puteada, una especie de protesta light, cercano al "caramba". Carajo en sí no quiere decir nada, pero expresa un sentimiento de molestia, que según los individuos, puede usarse como un exabrupto. También, como toda palabrota, se puede usar como signo admirativo: ¡Que buena está, o, que hermosa es, carajo..!
Parece ser que el termino nació en la edad media, cuando alguno que otro infeliz marinero, no valorado por el capitanejo de turno, debía subir a la punta del mástil para divisar tierra; ese sitio de mierda, donde lo más afortunado que le podía pasar al vigía era congelarse en medio de la lluvia tormentosa, o con más suerte, caerse, romperse el pescuezo y dejar de sufrir en este mundo cruel, lo llamaban "carajo", así es que:
-Te vas al "carajo", es algo así como mandar a la mierda al susodicho.
También, en la lengua castellana, el término carajo significa "pene", acepción que no damos a la palabra en nuestra querida Buenos Aires, aunque nunca es tarde, como decía un conocido mío devenido en gay.
El carajo es muy una palabra apropiada para mandar al carajo a alguien que te tiene harto, o como decimos los varones de esta parte de América, "los huevos llenos".
Sin embargo, en Costa Rica y creo que en otros países de América, el vocablo tiene un significado diferente, quiere decir: Niño.
Para terminar, quiero referirme al término boludo, o pelotudo, que si bien no es lo mismo, tienen entre sí un límite tan difuso que se podría pasar horas, como me pasó en una reunión de amigos, de discusión formal, intentando darle un significado u otro.
Todos sabemos que un tipo boludo es alguien que comete una tontería, y que hay algunos que son boludos crónicos, y otros, como la mayoría de los mortales, lo somos de vez en cuando, pues, ¿quién no ha cometido alguna boludez en su puta vida?
¡Por favor... no digas que no..!
Por otra parte, el tipo pelotudo no difiere en nada del anterior, salvo la intención, y según veo y escucho, el término boludo se ha popularizado tanto en la juventud que habita Buenos Aires, que su significado actual, a mi entender, está más cercano al "CHE" que a un insulto o chanza.
Por ejemplo, hoy se dice:
-Boludo, alcanzame la coca.
-Boludo, mirá a la potra esa...
-Hola, boludo.
-Qué sueño, boludo.
-Papi, no seas boludo...
-Que mierda, boludo, me cagaron en Química... la puta que lo parió...
Hasta la próxima.
Arnaldo Zarza.
Hace poco tiempo en el FACEBOOK se propuso cambiar el perfil de usuario por un dibujo de historieta.
La sugerencia: "El dibujo preferido de la infancia".
Sería por unos días, y como apoyo a la lucha contra la violencia de adultos hacia los niños.
Un fin noble, que esperamos toque las almas de algunos miserables.
La historieta tal vez sea para nosotros, sus lectores, el primer recuerdo del vehículo que nos condujo por laberintos de fantasía en nuestra primera infancia.
La historieta fue y es una poderosa herramienta para el desarrollo de la imaginación, y un cálido refugio para las almas que vuelan libres de ataduras por universos donde todo es posible.
La historieta, o comic, a muchos nos ha enseñado a soñar, a soñar despiertos, a navegar más allá de la vida rutinaria, por los confines de la imaginación.
La historieta dio un soplo de aire puro a mi infancia, a la de mis amigos, y a millones de niños del planeta.
Para nosotros, la vida cambiaba su color al sumergirnos en las viñetas de las revistas mexicanas, donde globos y dibujos nos conducían al país de Mickey Mause, Bugs Bunny, Porky, El pato Donald, y muchos más.
Y... crecimos con el llanero solitario, Misterix, Dick Tracy, Mafalda, Súperman, Tarzán, Batman, Patoruzú, El eternauta, Nipur de Lagahs, El loco Chavez, Clemente, y un millar de personajes inolvidables.
Cuando era chico no había mucha opción de diversión, sacando, claro está, el jugar con amigos, o ir alguna que otra vez al circo... y la más grande de todas, el ¡cine!, las matiné de sábados y domingos, o cuando nos quisieran llevar.
Pero cuando se trataba de algo personal, y que podías disfrutar cuando se te daba la gana, no había cosa más sencilla y placentera que un comic, donde los dibujos acompañados de breves textos te lo decían todo, y encima eran tuyos.
Por este motivo va mi pequeño homenaje a la "historieta", género de entretenimiento sano y constructivo que marcó mi infancia.
Y a los dibujantes y guionistas que llamaron mi atención respecto del bien y el mal, de lo solidario y lo mezquino, de la suerte y la fatalidad, y que me enseñaron a conocer y disfrutar del humor, y fundamentalmente, a que en el reino de la imaginación todo es posible, y a veces hasta en la vida misma.
Los niños de ayer debemos ser guardianes de los de hoy, y ellos serán de los de mañana...
Arnaldo Zarza
El beso.
Símbolo universal de cómo expresar amor.
El origen del beso, u ósculo, sin dudas está atado al origen de la humanidad; mucho se ha hablado de él, y mucha tinta queda en el tintero para seguir insistiendo en el tema.
Vaya a saber cómo surgió el beso, o quién lo inventó.
Y, si algún lejano antepasado de la turbulenta historia del hombre tuvo la brillante idea, ¡habría que hacerle un monumento!
El beso seguramente es una de las manifestaciones de afecto más afín al ser humano, sin distinción de sexo o condición social. Podés ser viejo, joven, bueno o muy hijo de puta, y seguramente, en cualquiera de los tres casos, te va gustar que ciertas personas te den un buen besote.
El beso es la expresión por excelencia del cariño y el amor. El beso puede mover montañas, hablandar duros corazones, conmover almas indiferentes, y hacer sollozar de amor.
Observar el beso de las madres a sus bebés puede ayudar a comprender el poder de esta extraordinaria herramienta.
Hay todo tipo de besos, como habrán observado: Los protocolares, esos que das a diestra y siniestra como saludo, en señal de buena vecindad, o de cariño verdadero.
Y los que reciben desprotegidos infantes en épocas electorales.
Muchos de estos casi no llegan a la categoría de beso, apenas un rozar de cachetes, o una ocasional baba por donde cepilló el labio.
Están los de lástima, los que se dan por piedad a los que necesitan afecto o protección.
Y también están los besos comprados, voluntaria o involuntariamente.
Por otra parte, hay una categoría donde solo técnicamente se lo puede describir como beso; los de Judas, los falsos, los que te dan el beso y al mismo tiempo te clavan el puñal.
Pero esa no es la esencia del beso, así es que no lo tomo como tal.
Y la categoría más importante y numerosa debe ser el de los besos de cariño hacia personas que queremos, como ser; padres, hermanos, amigos, alguno que otro pariente, y claro, a tu pareja.
Y en esta sub categoría se encuentran los besos requete buenos, esos besos que das y recibís de alguien por quién morís de amor. Besos primerizos, o no, con sabor a miel, con sabor a nuevo, de siempre, besos largos, eternos, besos con la persona que pensamos compartir una larga historia.
A veces se da.
Besos en la boca, húmedos, tiernos, suaves, tibiecitos, ricos.
Y a la nochecita, besos apasionados, desesperados. Besos de reconocimiento carnal, de lenguas vibrando de emoción. De labios unidos por el deseo. Besos de gloria, besos que te transportan a un lugar cercano al paraíso.
Un capítulo especial para los besos eventuales, los de una noche, o una tarde. Me refiero a los besos calientes, destinados a realzar el sexo con quién quiera que sea, besos de ocasión, de pasión, que pueden ser de amor, o no.
Solo soy un observador.
Enlace a "El beso segunda parte"
http://cafelabarra.blogspot.com/2011/10/el-beso-otra-vez-parte-2.html
Arnaldo Zarza.